Qué es el Internet de las cosas

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Ilustración de varios dispositivos conectados a La Nube representando

Desde la primera vez que escuchamos el concepto de Internet y comenzamos a conocer sus usos, se han ido adentrando cientos de términos en nuestro vocabulario diario. El denominado “El Internet de las cosas” probablemente haya sido el último de ellos, ¿no?
Todos estos nuevos conceptos que han ido surgiendo con los años (“multimedia”, “web 2.0”, “la Nube”, “influencer” y un larguísimo etcétera) reflejan la continua evolución que nos ofrece la tecnología de nuestro sector, el de las Telecomunicaciones, y nos obligan a estar en constante alerta para no quedarnos atrás, por eso nos preguntamos…

¿Qué es el “Internet of things” (IoT)?

Imagina que no tienes que volver a comprobar cuántos refrescos te quedan en la nevera porque el frigorífico nota la ausencia de los que ya te has tomado, los compara con la cantidad que te gusta tener “en stock” y se ocupa de hacer automáticamente el pedido en tu supermercado online preferido.
Imagina que, además, hace un registro automático de las fechas de caducidad de todos los productos que contiene y, cuando se acerca ese día, te sugiere que prepares un plato con ese ingrediente o te recomienda que te tomes ese zumo antes de que pierda sus vitaminas o te comas esos muslos de pollo antes de que salgan andando por sí solos.
Bromas aparte, lo cierto es que es precisamente eso lo que nos ofrece “El Internet de las cosas”, un sistema de interconexión entre los productos de uso cotidiano y conectados a Internet: una manera de que casi cualquier objeto (un par de zapatillas, por ejemplo) con un microchip integrado vaya creando un registro de su actividad (los pasos que das, el análisis de tu pisada, los terrenos por los que caminas, las personas con las que te cruzas, los comercios que hay en el trayecto…) y, en función de lo que vaya almacenando, ofrezca al usuario alternativas, soluciones o comparta la información con otros objetos o sistemas (por ejemplo, que te anime a que te tomes un descanso o que salgas a caminar según el ritmo de actividad que lleves, que te recomiende un camino diferente en función de tu estado físico o de lo que te puedas encontrar en el trayecto -como una farmacia o una persona de tu entorno, etc.-, que detecte una caída y avise directamente al 112 o, simplemente, que te avise de que deberías cambiar de calzado como cuando tu coche te avisa de que debes cambiar el aceite o los neumáticos). Así es como funciona “El Internet de las cosas”.
Ahora echa tu imaginación a volar y piensa en las infinitas posibilidades que nos puede dar un solo objeto. Pues eso mismo están haciendo ahora en miles de empresas de todo el mundo y la tendencia es que cada vez sean muchas más. De hecho, según la IDC (International Data Corporation), el gasto anual de las empresas europeas en el “Internet de las cosas” sobrepasará los 80.000 millones de euros en 2021. Y, a día de hoy, España es el cuarto país de Europa que más invierte en este sistema de interconexión digital y prevé un aumento de esta inversión del 16 % para 2021, por lo que se puede decir que el panorama del sector de las Telecomunicaciones es muy positivo por lo que se espera un crecimiento aún mayor en las compañías proveedoras de acceso a Internet como Yoigo y el Grupo MásMóvil, el cuarto operador con infraestructura propia de fibra óptica, ADSL y red móvil.
Pero no pensemos sólo en el futuro, volvamos al presente un momento. Muchas cosas que aquí se comentan parecen Ciencia Ficción pero algunas ya existen. De hecho, el origen de “El Internet de las cosas” es algo que disfrutamos desde hace tiempo en los dispositivos wearables (como smartwaches, pulseras, gafas, zapatillas de deporte…) y en las aplicaciones de los smartphones, que hoy en día se puede decir que son los dispositivos que más se adaptan al uso del individuo, por ejemplo, a través del asistente Bixby de Samsung, de Siri en el iPhone, con la “cronología” de Google Maps y en todas esas Apps tanto de iOS como de Android que, en función de la actividad, se van adaptando al usuario.
Toda esta “micro-información” de cada individuo multiplicada por el “macro-público” que somos los millones de usuarios de este “inicio del Internet de las cosas” es lo que se puede entender como el “Big Data”, que es algo realmente interesante desde el punto de vista empresarial (porque permite conocer mejor a los clientes) y a nivel personal, precisamente porque las empresas pueden ofrecerle productos y servicios más “a medida” del cliente.
La interpretación, el tratamiento y, por supuesto, la divulgación de toda esta información generada por “El Internet de las cosas”, es algo con lo que tendremos que tener mucho cuidado en el futuro para evitar entrometernos en la vida privada de los demás o que otros se entrometan en la nuestra. Pero esto tampoco es nada nuevo, ya que es algo que tenemos presente por el uso de las redes sociales, los dispositivos móviles, etc. Cada cosa tiene sus pros y sus contras y esto no es una excepción, así que, como ha sucedido a lo largo de la Historia, la sociedad se dividirá entre los que desean que “El Internet de las cosas” sea pronto una realidad y los que se opongan al progreso que nos ofrecen las Nuevas Tecnologías, ¿tú de qué lado estás?